Siestas en el museo

“Silver Clouds” (Nubes de Plata). Instalación/Performance. Andy Warhol. Chesnot/Getty Images. De esta performance perdí la foto que hice (no era muy buena) así que tuve que pedir otra de la misma instalación en París, de la France, sí, de donde vienen los niños. Y aquí doy crédito al autor.

“Silver Clouds” (Nubes de Plata). Instalación/Performance. Andy Warhol. Chesnot/Getty Images. De esta performance perdí la foto que hice (no era muy buena) así que tuve que pedir otra de la misma instalación en París, de la France, sí, de donde vienen los niños. Y aquí doy crédito al autor.

Nunca he hecho secreto de mi afición a los museos. Toda clase de museos y principalmente los de arte. La pintura es el santo de mi devoción; la escultura siempre me ha interesado menos—la verdad, nunca he sabido porqué— mis únicas “esculturas” fueron en el colegio, pequeñas rendiciones de Giacometti, de aspecto fálico, talladas en tiza blanca de encerado; quizás fuera frustración personal con el tema. Este museo del que te hablo hoy es algo más que de pintura; lo que hizo Andy Warhol fue más que pintar, o grabar, o fotografiar, o las ciento y una actividades artísticas que acometió. Warhol fue un monstruo, uno de esos que nacen una vez cada muchos años, como Miguel Ángel, como Picasso; y digo esto a sabiendas de que alguno va a estar en desacuerdo conmigo. Tanto peor, que diría un francés.

“You don’t need a band to be a rock star.” Warhol museum, Pittsburgh (Foto: luisjimenezridruejo.com)

“You don’t need a band to be a rock star.” Warhol museum, Pittsburgh (Foto: luisjimenezridruejo.com)

Que si echo de menos Pittsburgh? Puede que si, o puede que no; algunas veces, pocas, quizás la última casa de mis años con S., allí en Pennsylvania. Aunque ahora, aquí, continuamos en Texas, en el rancho de Maypearl, la pradera. Nostalgia cero, ninguna, siempre mirando hacia adelante, pero lo vivido como lo escrito, escrito está. Pensándolo bien, en este momento, si echo algo de menos: el museo de Andy, que es como de la familia, un primo americano. Así que vuelvo a colgar este post en honor a su memoria. 

Son artistas de los que hacen época, de los que marcan la diferencia y el arte por si mismos. El concepto por encima de la técnica y del oficio, y si todo viene conjunto, mejor que mejor. El paquete completo, que diría un americano. Llevo más de una década en buena relación con este museo, lo visito cada vez que hay una exposición temporal interesante y, fundamentalmente, lo que hago es ir a dormir siestas en alguna de sus salas.

Mi propia visión antes de la siesta… (Foto: luisjimenezridruejo.com)

Mi propia visión antes de la siesta… (Foto: luisjimenezridruejo.com)

Todo empezó, años ha, con una gran siesta en la sala en que se exhibía una instalación, o performance, del propio Warhol. En ella se presentaban unas docenas de algo que parecían globos de un material usado en los vuelos espaciales, en los forrados de los módulos de alunizaje. Globos que en forma de nubes y/o almohadas, rellenas de helio, flotaban en el aire y se movían por toda la sala a impulso de las caricias, y los besos del respetable (público); visitantes de amplio cuño y al parecer dispuestos a aceptar cualquier pieza que se les lanzase al foso: Coca-Cola, sopas Campbell’s, Marilyn Monroe, nubes de plata flotantes… Semireclinado en una cheslón de cubos de gomaespuma, fue una siesta memorable y el descubrimiento de que nadie te molestaba por dormir allí. Museo libre y así lo ha sido durante años. Hace poco volví a darme otra gran siesta, en un banco lateral de una sala en la que se exponían cien cascos-cabezas de Darth Vader, cada una realizada por un artista diferente. Estos tipos de performances llevaban varios años en boga y aunque discutibles en su mayoría, algunas dieron origen a propuestas muy interesantes.

…Y esta después de la Warholiana siesta (Foto: luisjimenezridruejo.com)

…Y esta después de la Warholiana siesta (Foto: luisjimenezridruejo.com)

Este museo de Pittsburgh, siete pisos dedicados enteramente a Warhol. Es, seguramente, el más grande del mundo para un solo artista. Verdadera amplitud, una auténtica “factoría.” Situado, muy lógicamente, en pleno centro de negocios de la ciudad; guarda y exhibe una gran colección del autor y unos cuantos cientos de cajas—quizás sean muchas más que eso— datadas, numeradas y perfectamente clasificadas. Contienen papeles, recuerdos, propuestas, dibujos previos comentados, películas a medio rodar, bibelots, fotos personales, proyectos escritos, ideas y todo lo que tenía en sus bolsillos cada día. Y así, caja por caja, durante años, toda clase de detalles personales de su vida, incluido correspondencia con otros artistas y gente famosa. Podríamos llamarlo: la ”Cajacoteca” Hoy día, un verdadero tesoro para sus estudiosos y un auténtico catálogo y compendio de sus actividades, del devenir de su tiempo y circunstancias, y sus relaciones con personajes de todo tipo y de todo calado.

En una de las cajas, en cierta ocasión, “descubrí” un boceto de uno de sus más famosos diseños para publicidad, dibujado en un ticket de aparcamiento. Al informar del hallazgo, el museo me comunicó que en el cuaderno de dicho día, quedaba inscrito mi nombre, datos, y los comentarios sobre mi actividad. Tesoros así hay pocos en el mundo del arte. El museo exhibe el contenido de estas cajas, regularmente y una por una, ofreciendo un fantástico panorama de la vida pasada, según Warhol. El las llamaba Capsulas del Tiempo (exactamente: Time Capsules) y tal concepto ha sido siempre enormemente atractivo. A.W. vivió una vida trepidante, incluido un final violento. Tiroteado por una de sus asistentes, nunca se recuperó del todo y murió de las complicaciones de una cirugía menor.

Nubes diseminándose con la luz tardia del estudio “…no son de plata. Son de cobre.” (Foto: luisjimenezridruejo.com)

Nubes diseminándose con la luz tardia del estudio “…no son de plata. Son de cobre.”(Foto:luisjimenezridruejo.com)

Hace años que no he vuelto a “Pitt,” ahora las únicas nubes que entran en mi estudio son muy cinematográficas, son nubes de tormenta y no son de plata. Son de cobre. Distancia y categoría con Andy Warhol, por supuesto. De vez en cuando fotografío nubes tejanas, sobre la pradera y me hago la ilusión de que son mías. Y es todo lo que necesito para atravesar los cristales de los doce ventanales y soñar con Andrómeda, Lacerta, y Metallica, por nombrar alguna de mis galaxias favoritas.

Vista del otro estudio, mini, solo para escribir, grabar música y cocinar fotografía. En la pantalla del monitor de imagen: Metallica, en la sala de conciertos Orion de Fort Worth(TX), a 20 minutos del estudio…(Foto: luisjimenezridruejo.com)

Vista del otro estudio, mini, solo para escribir, grabar música y cocinar fotografía. En la pantalla del monitor de imagen: Metallica, en la sala de conciertos Orion de Fort Worth(TX), a 20 minutos del estudio…(Foto: luisjimenezridruejo.com)

Ahora, en el Sur, léase: Texas, tengo otros museos más pequeños, pero impecables. Uno por cada ciudad grande. Dallas, Houston, Austin, Fort Worth…Perfectos asientos y perfecto aire acondicionado. Sueños artísticos y unas tardes deliciosas en edificios singulares y magníficos. Ojalá vivieran todavía los hermanos Marx! De ellos aprendí lo de dormir en los museos.

Luisma, 22 de Septiembre del 2009. Reeditado en 2017.  Aumentado y puesto al día en Marzo del 2024.

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