Amanecer y yo, no eran palabras amigas, a menos que fuera al final de una noche de farra o que hubiera una buena razón fotográfica, nieve por ejemplo, para abrir el ojo tan temprano. Pero, los tiempos cambian. Hoy día, después de años de abstinencia, amanecer es abrir las puertas dobles que dan al estudio …