Nunca he hecho secreto de mi afición a los museos. Toda clase de museos y principalmente los de arte. La pintura es el santo de mi devoción; la escultura siempre me ha interesado menos—la verdad, nunca he sabido porqué— mis únicas “esculturas” fueron en el colegio, pequeñas rendiciones de Giacometti, de aspecto fálico, talladas en …