El niño de la foto (un retorno…)

Abstract color gel ink drawing by Luis Jimenez-Ridrueo
Dibujo a Pluma. Tintas de Color. luisjimenezridruejo.com 2026


Dedicatoria #1 “Este post está dedicado a todos aquellos que hoy, 24 de Septiembre del 2022, se encuentran celebrando la “Ridruejada”, facción beligerante de los Ridruejo, oriundos del Burgo de Osma, Soria, (España), con la adhesión del que esto escribe y la pretensión de llegar a la siguiente “jada”, aunque sea en parihuelas.” Truchas del Avión y leche frita. Pleeeeease.

Dedicatoria #2  Esta “requeteedición” del mismo Post y “un retorno…” en el año 2026, es para la misma gente (in english: my people) y para aquellos externos que me quieren y nuevos adheridos al uso y lectura de este website que no tengan el dudoso gusto de conocerme personalmente. Mi próxima aparición en vera efigie, está programada—Dr. Parkinson mediante— el próximo mes de Junio. En parihuelas parece que no va a poder ser, pero renuente al castigo, me he dotado de una silla (que podría llegar a ser gestatoria) Ferrari de seis ruedas y cinco velocidades, a la derniere de Paris, con la que he firmado contrato para llegar, en su momento, hasta las orillas del final, al cuerno de la laguna Estigia, allí donde esperan Caronte y el Can Cerbero, precisamente el sitio al que se refieren cuando te dicen lo de: Vete al cuerno!”

Photo of Luis in his red power wheelchair with his camera
“En mi nuevo instrumento de mobilidad” Photography: S. para luisjimenezridruejo.com

Según todos los autores, era un niño precioso con unos ojos azules, grandes y expresivos, que podían iluminar una carretera de noche. Cabeza grande, seguramente para contener mayor cerebro (sic). Extremidades gordezuelas pero fuertes; manos de piel suave y que así se han conservado con los años. De estatura no muy alto, pero proporcionado. En suma, un niño bonito que llamaba la atención de tirias y troyanas en su cochecito de bebé. Puede parecer, por lo anterior, que Luisma no tenía abuela que le ponderase, pero, la foto que encabeza este post es prueba fehaciente de que la dicha señora existió y así lo cuentan las crónicas.
 

Black and white photo of Luis with his grandmother Luftholde ca 1947
Luisma y la abuela Luftolde, hacia 1947, en la terraza de la casa de Marqués de Vadillo, en el Burgo de Osma, Soria (España).

Era esta abuela la ínclita Luftolde Calleja, calagurritana, mujer pequeña y rellena, dicen que, de bastante genio y un carácter duro, como se presupone por etiqueta sea la mezcla riojana de navarra y baturra. El nombre germánico no tengo muy claro cómo llegó a sus alcances; por tradición, supongo; en una familia en que los nombres poco comunes están instalados por sucesión. En las nuevas generaciones, nadie se ha atrevido, sin embargo, a otorgar el nombrecito a ninguno de sus vástagos. Ni siquiera como segundo o tercero. A saber. El caso es que en la foto, Luftolde me tenía en brazos con aparente delectación.

Detail of the same gel ink drawing as that in the top image.
Detalle de Dibujo a Pluma. Tintas de Color. luisjimenezridruejo.com 2026

El niño de la foto era revoltoso, como mandan los cánones, aunque parezca que nunca había roto un plato, y esta podía ser la definición de sí mismo—yo no he sido… yo no he sido—. Todo ello con un aire candoroso y angelical, a todas luces falso. Al menos por lo que yo recuerdo. Posteriormente a la edad de la fotografía, hacia los siete u ocho años del niño, él y su famosa abuela mantuvieron, en los veranos, una relación tensa y ruidosa debido a la desmedida afición del niño a sustraer galletas, dulces y almendrucos que la abuela guardaba celosamente—bajo llave colgada sempiternamente de su cuello—, en una habitación de puertas acristaladas que hacían más difícil la entrada y estancia en ella. El niño candoroso de la foto depuró con el tiempo sus estrategias y planes, algunos dignos de Maquiavelo y Houdini.

 En la foto se puede advertir que el niño Luisma sostiene un pato, creo recordar que era de felpa. Esto puede hacer creer que le gustaban los animales. Craso error. Nada más lejos de la realidad; una más de sus cortinas de humo, de las que ya hacía gala a tan temprana edad. En mi entorno es cosa sabida mi relación siempre atravesada con los animales, sean de la clase que sean. Nunca fueron santo de mi devoción, ni lo siguen siendo. No creo que existan muchas fotografías de Luisma sosteniendo animales en brazos, ni siquiera de juguete. Prefiero una compañía inanimada, una vista a través de una ventana, por ejemplo. El pato, y la abuela, eran para la foto.

Cabezón, con peinado de raya y agua de limón, ahora reparo de quién me viene la durable cabellera, y una cara con mofletes de luna llena. Es la definición de una típica cara Ridruejo. Vestido de perlé, con patucos de lana soriana y actitud de niño lorquiano, más atraído por el misterio de la cámara fotográfica, pretendiendo ya empuñarla de seguido. No mucha atención a una abuela que se extinguió pocos años después; dicen las malas lenguas que, a resultas de una indigestión de probadura de cerdo, en el Burgo de Osma, Castilla la Vieja de mis ancestros. No tengo mal recuerdo de ella; si exceptuamos los más vívidos de los capones en la cabeza que me administraba, cada vez que invadía y saqueaba, con falsa llave, en la habitación de los almendrucos.

El niño de la foto derivó hacia otras aventuras vitales y descubrimientos de un mundo que resultó ni bueno, ni malo, sino todo lo contrario. Es una de las pocas fotos que conservo de la única abuela que conocí. Ataviada a lo siglo XIX, de negro riguroso, seguramente de luto por alguien de la parentela o por los estragos en la salud de infantes malogrados. Sus arrugas me recuerdan a las de mi excelsa Tía Trini, no confundir con el Tío Trini, Prelado Doméstico de Su Santidad en Valladolid (España) y a las de mi padre, que murió a los cincuenta y ocho años, mucho más joven de lo que yo soy ahora. Uno anda rebuscando siempre recuerdos en busca de un tiempo perdido, que no echo de menos, pero que tiene las claves de quién uno es. Finalmente, aquel niño se ha vuelto un joven viejo, que vaga sin saber adónde va. Algunas religiones son tentadoras: “Holgar, vagar, esa es la ley, que así lo manda el Rey.” (‘Alicia en el País de las Maravillas’). Ya veremos por donde salen los tiros…

Luisma , Maypearl (Texas), Septiembre del 2022. “Requetereedición” 31 de Mayo del 2026

P.S.:

Photo of a pine tree with gold-green needles behind some shadowy oak trees. A blue sky lies beyond. Image by Luis Jimenez-Ridruejo
Photography: luisjimenezridruejo.com 2026

Este post en realidad es un homenaje a la memoria postuma de mi amigo Jose Mari Pagazaurturndua. El título de la foto es: “Pagaza en la siesta eterna del rincón dorado de su cielo. Esperándome.” luisjimenezridruejo.com 2026
 

A photo of Luis's desk with his hands braced on it, the left holding a pen. Two color ink drawings lie on the table, along with a yellow legal pad, glasses, more colored pens, and a dark laptop computer.
Photography by S. for luisjimenezridruejo.com 2026

Foto./Procedente del escritorio de Luisma: “ las manos sobrevuelan el escritorio, los papeles saltan unos sobre otros…las plumas caen y ruedan por el entarimado…Del ventanal con asomos de vidriera al monitor, se reflejan las brumas de la esplanada de “mi” abadía de Maypearl (Texas)…. Cogito ergo sum… Era de noche y sin embargo llovía…Pero, el dedo no se cansa nunca de apretar el obturador… Me estoy quedando dormido…gracias por leer….