El Viejo Nuevo Mundo

 

“Los Tres Mundos” (tríptico) luisjimenezridruejo.com (photography). 2020

“Los Tres Mundos” (tríptico) luisjimenezridruejo.com (photography). 2020

 

El Nuevo Mundo se está haciendo viejo. Aunque el paisaje, salvo deshonrosas excepciones, sigue tan nuevecito, tan como salido de la tienda. Vieja manera de decirlo, esta, que no puedo recordar de donde me viene. Cada vez los recuerdos se mezclan más con las fantasías y uno acaba no sabiendo a qué carta quedarse.

El caso es que, contrariamente a lo sucedido en la vieja Europa y otras partes del mundo, aquí no ha habido miles de años de continuas guerras, con sus inevitables destrucciones, saqueos, incendios, aterrazamientos, desaparición de bosques, cambios de clima por culpa de todas estas cosas y demás…ya se cuidan ellos, los americanos, desde tiempo ha, de emplazar sus guerras lo más lejos posible de sus territorios.

Sin embargo, y a pesar de todo, el país se está haciendo viejo como si tuviera fecha de caducidad; como si los materiales modernos no tuvieran el aguante de las viejas piedras. Por ello, a mí siempre me ha dado la impresión de ser, este, los USA, un país con un cierto halo de provisionalidad. Será mi visión europea, ideas preconcebidas sobre lo clásico y duradero, la piedra, la argamasa, los castillos, los puentes romanos y las carreteras sin cemento.

 

“Los Tres Mundos” (tríptico, panel izquierdo) luisjimenezridruejo.com (photography)2020

“Los Tres Mundos” (tríptico, panel izquierdo) luisjimenezridruejo.com (photography)2020

 

Ayer estaba haciendo carreras y ejercicios por las colinas de South Side y Mt.Washington y me saltaba a los ojos, y a los pies, el deterioro y descarnamiento de los firmes en las calles y las escaleras de comunicación entre ellas. En algunos casos, hasta peligrosos agujeros al vacío y daños estructurales en puentes, pasos elevados y calles. En mi colección de americanadas tengo tres enormes antiguos tornillos “sobrantes” de la “reparación” de un celebrado puente de Pittsburgh, simplemente recogidos del suelo. Dejadez.

Todo ello sin contar la impresión que produce la construcción de madera, sin casi estructura metálica y hecha a gran velocidad. Sensación esta que acentúa el carácter de “provisionalidad”. Un día ves una casa y al siguiente puede haber desaparecido bajo la piqueta y, nunca mejor dicho, en menos que canta un gallo. Y lo opuesto, casi lo mismo, de la noche a la mañana se levanta el tinglado, en madera, de una casa y se hace habitable en un suspiro.

 

“Los Tres Mundos” (tríptico, panel central) luisjimenezridruejo.com (photography)2020

“Los Tres Mundos” (tríptico, panel central) luisjimenezridruejo.com (photography)2020

 

Inevitable la idea que da ello, el no reconocer determinadas calles, o barrios, de estas ciudades y en tiempos relativamente cortos. Y más si son sitios que no has visitado en algún tiempo. Todo esto me viene a cuenta de esa moda que veo en España de “producir”, vía ordenador, pequeños documentales, generalmente usando fotografías “antiguas”, mostrando los cambios de las ciudades en períodos de cincuenta, sesenta años. Aquí he visto desaparecer, o cambiar esencialmente, barrios enteros en menos de un año.

Otro ritmo de vida, otro concepto de habitabilidad. Viví una década de mi existencia en Houston (Texas) y cuando volví, años más tarde, tuve problemas para reconocer partes de la ciudad. Por eso, quizás, me emperro en vivir en ciudades “viejas”, Pittsburgh, y visitar siempre las “viejas” Chicago, Nueva York, o Washington, que cambian menos en sus centros ciudadanos. Las comillas son inevitables para alguien que viene de la milenaria Salamanca, donde uno nació y le fue dado el esperar que las cosas, y las casas, cambiaran lo menos posible. A lo mejor por eso salí corriendo de allí a la mínima ocasión que tuve.

 

“Los Tres Mundos” (tríptico, panel derecho) luisjimenezridruejo.com (photography)2020

“Los Tres Mundos” (tríptico, panel derecho) luisjimenezridruejo.com (photography)2020

 

Y aquí sigo en esta ciudad vieja nueva, del viejo Nuevo Mundo, que se va haciendo más y más vieja a marchas forzadas. Para cuando Pittsburgh sea milenaria (si llega a serlo, que no lo tengo claro) me gustaría saber que habría sido de Salamanca (si llega, que tampoco lo tengo claro). Si el Nuevo Mundo se está haciendo viejo, que pasará con el Viejo Mundo? Me temo que los americanos van a tener que “saltarse” una guerra y dedicar esos presupuestos al remoze de su propio país, antes de que se les caiga a pedazos.

Luisma, Pittsburgh PA.        15 de Agosto del 2010…

P.S. (Al  2 de Octubre del 2020, en la Era del Coronavirus). Que ha cambiado en nuestros mundos desde que escribí este post, hace ya una década? A ‘marchas forzadas’ este Nuevo—que era—Mundo, se ha hecho Viejo—tremendamente—en solo diez años, una pandemia y una mala presidencia. El payaso asesino sigue suelto, terrorífico. Algo que parecía una fantasía, pero que—desgraciadamente—no lo es. Cambio de clima, el sólo se va a encargar de desmaquillar este país, en preparación para la noche del Ocaso de los Dioses. Arde California! Algo impresionante. Cabalgan los jinetes, y no son los de un “western”—estoy escuchando a Wagner, que casualidad—además, quizás he sido yo el que ha mutado. Estoy de nuevo en Texas, donde al menos la Naturaleza pujante se empeña en darme ideas e inquietudes. ¡Loada sea!  Ah! He cambiado la “ciudad vieja” por la pradera inmemorial y eterna. Chaquetero, que es uno!

Las fotografías para el tríptico: “Los Tres Mundos” han sido hechas con la sana intención de inspirarse en las obras de cantería escultórica, en las portadas exteriores de la catedral de Santiago de Compostela. Al final del camino, espero que los huesos del Maestro Mateo no se revuelvan, donde sea. Todo es estética, en busca del recuerdo agradable. La fotografía del peregrino de piedra, con la mano en la frente, me acompaña siempre, y ya son cincuenta años.

Luisma, Maypearl TX                       2 de Octubre del 2020

 

Preguntas/Questions?   Contact