
“Lo único bueno que tiene esta vida es que nada dura mucho.” Encontré este pensamiento, hecho frase, leyendo a Donald Ray Pollock, un escritor de Ohio, horror y policíaco, reciente aunque no joven. Había trabajado durante años en una papelera y como camionero hasta los cincuenta. Se puso a publicar, nadie sabe cómo, y le empezaron a caer las críticas (buenas, aunque nada dura mucho…) y los premios.
Nada que ver con el “Tiempo Tormentoso” del título, excepto la pequeña—no sé si tanto—idea de que ‘nada dura mucho’ y empecé a darle vueltas al concepto, a ver si la imaginación me daba algo—como buen pordiosero de ella—porque la tormenta bailaba ya en los aledaños del estudio y el fondo de mi cuadro se tornaba negro obscuro—redundancia soriana—como la boca del famoso lobo de Oncala. A tiempo! El tiempo, hacía tiempo que era ya tiempo tormentoso de por sí (reiteración serrana), y me las prometía muy felices… Me vino a la maltrecha memoria una canción: “Stormy Weather” (versión a ser posible de Lena Horne) una canción gloriosa que debió nacer al mismo salto que yo—o, sobre poco más o menos—y una vez que la entendí y la adopté, ha ido y venido ya conmigo más de sesenta años. A lo mejor eso es “durar poco” todavía. Como su propio título indica: ese tiempo especial, que tampoco dura mucho y que para mí es tiempo encantado y encantador. Tiempo tormentoso…y como diría mi amigo Pi (se llama así, lo juro…es catalán): “Y a mí también me gusta el ácido sulfúrico…!”
Me fascinan sobre todo las tormentas nocturnas porque doblan lo dramático del fenómeno añadiéndole: alevosía. No me atrevo a mencionar la premeditación porque eso sería meterse en camisa de once varas. Me seduce la maravilla de un meteoro al que nunca he encontrado el porqué. Conozco la física de la cosa, masas de aire caliente, vientos fuertes, chorros de agua de lluvia y todo lo que conlleva, pero aún eso no me rinde el porqué de la tormenta y de sus fenómenos más usuales: vientos ululantes, rayos, truenos, tornados. Esas fuerzas brutas de la naturaleza, si es que la naturaleza es el factótum de todas ellas, o simplemente es la dirección, la conducción, como si fuera una orquesta sinfónica, con mucha percusión. A saber. Comprender una música o una pintura, a veces es complicado. Tiempo tormentoso.
Hace un momento, cuando—ya es tradición, o costumbre personal—estaba frente a la pantalla de la TV del dormitorio, tras la puerta doble vidriera del estudio, cegada con láminas de papel de estraza para que S. pueda dormir, si me da por pintar de noche alta. Decía que: “apagar” el aparato y demás luces de la casa, ante la inminente llegada de una de esas dramáticas tormentas, anunciada por una descarga de varios lejanos “fusilazos”, rayos increíblemente verticales y de un solo estampido, típicos de las tormentas en la pradera tejana. Me detuve un instante a “mirar” la pantalla, las noticias del día eran todas sobre inclemencias del tiempo; rayos, truenos, tornados, inundaciones, en todo el país. Y después, me apresuré a sentarme en la esquina de las tormentas… Así me gusta “disfrutar” del espectáculo, mientras no me “parta un rayo.”
![Luis Jiménez-Ridruejo, Instar #15 [detail], acrylic on canvas](http://luisjimenezridruejo.com/wp-content/uploads/2022/04/tiempo-tormentoso-2-.jpeg)
Me encanta el tiempo y el paso de la tormenta porque cambia los colores de todo y con los colores ‘nuevos’ en la retina, cambia el sentimiento de apreciación de lo que estas pintando. A través de los ventanales, algunos cubiertos por cortinas de agua de las prismáticas gárgolas metálicas, que añadí cuando llegamos a estos predios, hace ya ocho años. Puedo ver esos grises triunfales, poderosos, cortados por añiles, azules metálicos y blancos plateados, de tan purísimos. Los ‘claros’ del bosque. Colores fáciles de ver, pero difíciles de plasmar en el papel o en un lienzo en la pared. Hace muchos años, una vez que decidí pintar con el lienzo ‘colgado’ (clavado) en la pared, en un soporte de panel chapado de madera sobre ella, nunca volví a pintar con caballete. En el tiempo de la tormenta siempre me siento de cara a las ventanas de esquina del estudio, con la visión como la de los clásicos miradores en Castilla, y, por tanto, la sensación vívida del fenómeno. Disfrutar de la percepción de sus colores, olores, sonidos. Las tormentas de Texas son muy diferentes de las de Pennsylvania, “donde vivía antes de ahora”. Ay! Señor, otro salmantinismo, que afición!
![Luis Jimenez-Ridruejo, Instar #12 [detail], acrylic on canvas](http://luisjimenezridruejo.com/wp-content/uploads/2022/04/tiempo-tormentoso-3.jpeg)

(Primera estrofa de “Stormy Weather” por Lena Horne, difícil traducir sin cambiar todo el sentido, así que será en inglés, o en “literal.”)
Luisma, Maypearl (TX) 14 de Junio del 2017 Re-editado en Marzo del 2022
Preguntas/Questions? Contact
